Acceso Bancario: El Pilar Ausente del Futuro de América Latina

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El acceso a servicios bancarios básicos es un lujo en muchos casos para una parte significativa de la población en América Latina. A pesar de la fuerte presencia de muchos de los bancos más importantes de EE.UU. y Europa en América Latina, la falta de innovación tecnológica para acceso a servicios financieros en zonas rurales es muy baja. Además, la falta de acceso de la población al mercado de capitales desarrollados causa altos intereses crediticios en todo tipo de préstamos en la mayoría de América Latina. En la actualidad, hay más de 60 millones de brasileños que todavía carecen de acceso a servicios bancarios básicos en Brasil. En Colombia, 46.5 % de los adultos tienen una cuenta corriente. En Nicaragua, solo el 31 % poseen cuentas básicas. El promedio en la zona de América Latina y el Caribe sin una cuenta bancaria es de 54.4 %. En América Latina solo 113 millones de habitantes tienen tarjetas de crédito de una población de 625 millones de personas,1 lo cual tiene un potencial muy significativo. También cabe resaltar que el uso de tarjetas de crédito es frecuentemente doméstico en la mayoría de los casos. En otros países de América Latina como Venezuela, donde la banca privada y de inversión se están contrayendo cada día más y el acceso a tarjetas de crédito en monedas extranjeras es nulo en estos momentos.

Una de las necesidades básicas para que una economía crezca y madure en cualquier parte del mundo es que la población del respectivo país tenga acceso a la banca básica y a capital privado, a una tasa de interés razonable por debajo del 10 % anual para que la población pueda en medida de sus posibilidades, aspirar a la compra de un hogar y a un mejor estilo de vida. Las consecuencias de tener una población sin acceso a servicios bancarios y de crédito radica en que el capital humano no está siendo utilizado a su máxima capacidad. Un planteamiento que sirva de solución podría ser el de facilitar que menores de 18 años posean una cuenta en las que ellos puedan ahorrar y un comité internacional que les dé un incentivo anual.

El segundo factor es la edad media tan baja en América Latina vis a vis con países desarrollados. Este factor genera una baja tasa de ahorro y bajo nivel adquisitivo ya que la edad media en la región y a la vez la tasa de fertilidad es muy alta. Todavía queda mucho por hacer ya que la mayoría de los gobiernos en América Latina no han sido capaces de adaptarse a un presupuesto austero para evitar la inflación y evitar la caída del poder adquisitivo de los ciudadanos. El dólar estadounidense también ha tenido una tendencia a la apreciación frente a las monedas de América Latina creando un costo adicional de conversión a los emprendedores que sostienen deudas en dólares e indirectamente creando fuga de capitales que debilita la banca nacional y retrasa el desarrollo de una banca local fuerte que carece de suficiente confianza por parte de sus propios ciudadanos e inversionistas a largo plazo.

Unos de los factores más importantes para solucionar esta situación es fomentar un ambiente de confianza progresiva en el sistema bancario de cada país en América Latina, esto se puede llevar a cabo teniendo oficinas o cafés móviles en autobuses para poder llegar a zonas rurales para que el resto de la población pueda abrir cuentas corrientes y progresivamente tenga acceso al mercado de capitales, pero teniendo un propósito social, como un pequeño café rodante. El 45.6 % de la población adulta de América Latina no está integrada al sistema financiero y 207 millones de personas no tienen acceso a una cuenta de ahorro. La gran variante del dilema latinoamericano es que el 55 % de la población adulta posee acceso a un celular y acceso a la internet. Brasil y México van a la cabeza y muchos apuntan a que los (fintech, en inglés) tendrán alrededor del 30 % del mercado bancario en Brasil. Para solventar este problema rápidamente, se necesitaría impulsar los proyectos financieros móviles que tengan métodos eficaces de antilavado y verificación de datos de clientes para poder incrementar el bajo 10 % de personas que aplican a crédito o financiamiento. Por ejemplo, el proyecto financiero Orange en Francia ofrece cuentas que se abren en 5 minutos sin muchas preguntas y con muy bajos costos para estudiantes de pocos recursos económicos. Esto por lo tanto conlleva a que la mayoría de la población en América Latina se apoye en el financiamiento informal, que la mayoría de las veces son pirámides comerciales de fraudes continuos que cambian de nombre y características.

Para frenar la falta de bancarización en América Latina es necesario la creación de un gran centro de tecnología de educación e inversión para toda el área de América Latina con sede en Brasil o México, que son las economías más grandes de la región. Este gran centro debería tener como prioridad la creación de una (sandbox, en inglés) de capital privado de riesgo especialmente para erradicar la falta de bancarización en América Latina. Con un enfoque principal en emprendedores y ciudadanos de los países participantes en un mega fondo (crowdfunding, en inglés) que se desarrolle de una manera racional y con el apoyo de Silicon Valley. Estos necesitarían también incentivos para invertir en compañías locales de la región, como el fortalecimiento y alianza de las bolsas de valores de América Latina con las de EE.UU. y así crear un flujo continuo de capitales hacia países de América Latina. Esta meta será cuando los respectivos gobiernos y dicha sandbox se mantengan transparente y eficaces.

Carlos G. Cabrera, economista MBA/fundador/CFO, CYGMA Capital LLC, Miami, FL, EE.UU., carlosgcabrera@gmail.com

  1. “Fintech Is Transforming Latin America’s Financial Sector. Here’s How.,” Brinknews.com, 12 de febrero de 2019, https://www.brinknews.com/fintech-is-transforming-latin-americas-financial-sector-heres-how/